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Selva Pluvisilva

1   INTRODUCCIÓN

 

Pluvisilva o Selva lluviosa, formación boscosa caracterizada por una vegetación exuberante y temperaturas y precipitaciones relativamente altas durante todo el año. Las pluvisilvas son los ecosistemas biológicamente más variados del mundo. Aunque ocupan menos del 7% de la superficie de las tierras emergidas, contienen más del 50% (según algunos científicos este porcentaje se elevaría hasta más del 90%) de las especies animales y vegetales del mundo. Una hectárea de pluvisilva tropical puede contener más de 600 especies arbóreas. A modo de comparación, los bosques de los Estados Unidos y Canadá combinados poseen sólo unas 700 especies de árboles. El número de especies animales que se cobijan en las pluvisilvas es incluso mayor. En un estudio se encontraron más especies de hormigas en un tronco de árbol localizado en una pluvisilva que en todas las islas Británicas.

Además, las pluvisilvas juegan un papel vital en la regulación del clima, ya que absorben dióxido de carbono, el gas responsable del calentamiento del globo. Las plantas absorben dióxido de carbono y expiden oxígeno en el proceso de la fotosíntesis y las pluvisilvas tropicales absorben más dióxido de carbono que cualquier otro ecosistema terrestre. Las emisiones de dióxido de carbono han aumentado un 30% en el último siglo. Existe un acuerdo general entre los científicos en que mediante la absorción de este gas, las pluvisilvas amortiguan en gran medida sus efectos.

Para clasificar a un bosque como pluvisilva, es necesario que las copas de sus árboles se toquen y entrelacen entre sí formando una bóveda vegetal que no permita apenas el paso de luz. Además, debe poseer temperaturas elevadas y precipitaciones abundantes durante todo el año. Las selvas que cumplen estos requisitos se encuentran en la zona a ambos lados del ecuador, tanto en Centroamérica y Sudamérica, Asia, África y Oceanía. En Sudamérica, la vasta región boscosa en torno al río Amazonas que se extiende por buena parte de Brasil y los países adyacentes, conocida con el nombre de Amazonia, es, con mucho, la pluvisilva más grande del mundo. Las selvas lluviosas más grandes de Asia se encuentran en Indonesia (en concreto en las islas de Borneo y Sumatra), la península de Malaca y las Filipinas. La otra gran pluvisilva de Asia se extiende entre la isla de Nueva Guinea y en el norte de Australia. En África, la mayor parte de la pluvisilva se encuentra en torno a la costa atlántica y en la cuenca del río Congo.

En algunas regiones de los hemisferios boreal y austral se encuentran pequeñas pluvisilvas templadas a lo largo de las zonas costeras, donde las precipitaciones y la humedad son altas y los inviernos suaves. Bosques de este tipo se encuentran, por ejemplo, en el área del Pacífico correspondiente al noroeste de Estados Unidos y suroeste de Canadá. Sin embargo, estas áreas poseen tan sólo unas pocas especies en comparación con la fabulosa variedad genética de las pluvisilvas tropicales. Este artículo trata fundamentalmente de esta último variedad de pluvisilva.

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CARACTERÍSTICAS DE LAS PLUVISILVAS

Las pluvisilvas tropicales pertenecen a una categoría forestal más amplia conocida como bosques húmedos tropicales, de los que hay muchos y muy distintos tipos. Los botánicos distinguen las pluvisilvas de las demás clases considerando factores como la temperatura, las precipitaciones, la duración de la estación seca y la altitud.

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Temperatura

 

Las pluvisilvas son cálidas y húmedas; la temperatura media anual es de unos 25 ºC. La temperatura en latitudes cercanas al ecuador varía poco a lo largo del año, de modo que las temperaturas de las pluvisilvas vienen a ser siempre las mismas. Las mínimas mensuales medias están en torno a unos tibios 18 ºC. De hecho, no se encuentran pluvisilvas en ningún lugar en el que las temperaturas puedan llegar a caer hasta los 0 ºC porque las plantas y animales de la pluvisilva no están adaptados para resistir la escarcha. La temperatura no depende tan sólo de la distancia al ecuador sino también de la altitud. A medida que aumenta ésta, las temperaturas nocturnas caen considerablemente. La variación diaria de las temperaturas afecta a las especies forestales, de modo que no se suelen encontrar pluvisilvas por encima de los 1.000 m.

2   Precipitaciones

 

Las precipitaciones en las pluvisilvas varían entre los 1.800 mm y los 9.000 mm al año. Lo que distingue a una auténtica selva lluviosa es la distribución de las precipitaciones a lo largo del año, ya que no existe una estación seca. Cada mes cae un mínimo de 100 mm de agua en forma de lluvia. Si una pluvisilva tiene periodos secos, éstos son normalmente cortos e imprevisibles.

En muchos climas, el vapor del agua de lluvia es transportado para caer en forma de lluvia en lugares alejados, pero en las selvas lluviosas casi el 50% de las precipitaciones provienen de la evaporación local. El aire húmedo y cálido que flota en una pluvisilva constituye un microclima que no permite que escape mucho agua. Buena parte de la lluvia que cae sobre una pluvisilva se queda en las copas de los árboles más altos. Parte de ella resbala por sus hojas y troncos hasta los árboles y plantas más bajas, pero un buen porcentaje se evapora y se condensa en forma de pequeñas gotitas que flotan en la húmeda atmósfera. Los vientos suaves y continuos elevan estas gotitas hasta capas más altas de la atmósfera donde se enfrían y forman nubes. Cuando una cantidad suficiente de estas gotas se enfría, se condensan y caen en forma de lluvia, comenzando de nuevo el ciclo.

3   Suelos

A pesar de la increíble exuberancia y la gran variedad de su flora, una de las peculiaridades de las pluvisilvas es que los suelos sobre los que se asientan suelen ser pobres en nutrientes que puedan ser absorbidos por las raíces de las plantas. Los nutrientes minerales han sido barridos por las fuertes lluvias y las altas temperaturas a lo largo de miles de años. Para compensar esta carencia, la mayoría de los árboles tropicales absorben todos los nutrientes que pueden y los conservan en sus capas internas. En cambio los ricos suelos de los bosques templados retienen mejor los nutrientes, permitiendo a sus árboles absorberlos poco a poco, a medida que va necesitándolos. Cuando un árbol tropical muere, sus nutrientes se descomponen y van a parar al suelo. En lugar de almacenarse en el suelo como sucedería en un bosque templado, los nutrientes son rápidamente absorbidos por otros organismos vivientes.

3   ESTRUCTURA FORESTAL

La estructura de una pluvisilva es diferente de otros tipos de bosque por su cantidad de capas vegetales, a las que se conoce como estratos. El estrato más bajo es el monte bajo, compuesto de palmas, plantas herbáceas (como el jengibre silvestre), pimpollos y retoños. Sólo un 2% de la luz solar llega hasta este estrato, de modo que las especies que lo habitan han desarrollado adaptaciones especiales para sobrevivir con poca luz. Muchas tienen una coloración rojiza en el envés de sus hojas para capturar algo de la escasa luz que llega al monte bajo. Esta coloración permite a las plantas absorber luz de un espectro diferente al que acceden las verdes y exuberantes plantas de la bóveda vegetal. Por encima del monte bajo, pero por debajo de la bóveda, existen uno o varios estratos de plantas leñosas, como arbustos grandes y árboles de mediana altura.

El techo es la bóveda vegetal, en la que las copas de los árboles forman una capa continua que captura la mayor parte del agua de lluvia y de la luz solar que llega a la selva. La altura de la bóveda depende de la región y del tipo de selva, y puede variar entre los 20 y los 50 m. La exuberante y verde bóveda explota de vida, y los botánicos han inventado ingeniosos métodos para acceder a este misterioso ecosistema. Los investigadores usan globos de aire caliente, cables, pasarelas, torres, sofisticadas aparatos para trepar a los árboles e incluso robots para estudias los millones de plantas y animales que buscan su hogar en la cubierta vegetal. Los que estudian este ecosistema también utilizan grandes grúas lanzadas desde helicópteros al corazón del bosque. Suspendida del brazo de largo y móvil brazo de la grúa se encuentra una gran góndola que funciona como laboratorio móvil. Saltando de árbol en árbol, los biólogos recogen muestras, hacen experimentos y observan la vida en la frontera de la bóveda vegetal.

El estrato más alto de la pluvisilva lo forman los árboles emergentes, aquellos ejemplares que destacan por encima de la bóveda vegetal. Los emergentes, que no forman una capa continua, son, por lo general, los gigantes del bosque, que alcanza alturas entre los 35 y los 70 m, e incluso más, con anchos de tronco de más de 2 m de diámetro. Menos de un 1% de los árboles del bosque pertenecen a la bóveda vegetal o los emergentes. Sin embargo, suelen ser tan grandes que entre todos representan la mayor parte de la masa forestal, o biomasa, del bosque.

La hermosa ordenación por niveles de la pluvisilva, incluida la capa continua de la bóveda vegetal, se ve perturbada regularmente por sucesos naturales, como la caída de árboles. Los árboles de una pluvisilva suelen estar unidos por lianas, y al caer un árbol puede echar abajo a otros, produciendo un efecto dominó. El claro abierto de este modo en la bóveda vegetal permite a la luz llegar hasta el suelo del bosque. Nuevas plantas y animales se mudan a esa zona y comienzan a crecer.

Otros trastornos naturales pueden abrir claros aún mayores. Por ejemplo, a lo largo de la zona devastada por los huracanes en el mar Caribe y la que atraviesan los tifones en el Pacífico occidental, algunos bosques se ven alteradas substancialmente cuando las tormentas y los fuertes vientos echan abajo centenares de árboles cada pocos años. A menor escala, grandes mamíferos como los elefantes, devastan regularmente la vegetación en la cuenca del río Congo en África. Los científicos han descubierto que estas perturbaciones naturales y la consiguiente regeneración de la selva forman parte de un proceso natural que produce bosques sanos y diversos.

4   VIDA VEGETAL Y ANIMAL

Los ecosistemas de pluvisilva contienen más especies animales y vegetales que ningún otro hábitat en el mundo. Aunque su extensión se ha expandido y contraído con los cambios climáticos habidos en los últimos millones de años, las pluvisilvas están, por lo general, entre los ecosistemas más antiguos de la Tierra. Como resultado de esta continuidad, las pluvisilvas albergan millones de especies diferentes, muchas de las cuales son endémicas, o propias únicamente de hábitat de pluvisilva.

1   Plantas

Aunque contienen numerosas especies, las pluvisilvas son notablemente uniformes en su apariencia general. Muchos árboles tienen troncos altos y esbeltos, que no se ramifican hasta cerca de la copa. Muchos, como los kapok, se apoyan mediante gruesos sostenes que se pueden extender más de 10 m. Estos apoyos proporcionan el sostén necesario a los árboles de la pluvisilva, que pesan más en la copa, ya que los suelos pobres en nutrientes de la pluvisilva dan como resultado raíces frágiles y huecas. La corteza de los árboles de la pluvisilva suele ser delgadas y lisa. Excepciones notables son las palmeras, que son comunes en algunas selvas lluviosas, y sin embargo están ausentes de casi todos los demás tipos de bosque.

Las plantas de la pluvisilva tienen muchas características físicas únicas para aprovechar el hábitat particular, o nicho ecológico, que ocupa esa especie. Las plantas de los niveles bajos y medios del bosque, como las emparentadas con el banano, suelen tener hojas especialmente grandes para capturar tanta luz como sea posible, es decir, la poca luz que no ha sido ya interceptada por la bóveda vegetal. Estas hojas grandes no se secan como harían si estuvieran en lo alto del bosque, donde la intensa radiación solar origina un entorno más seco. Estas tendencias, sin embargo, pueden cambiar cuando se altera el entorno. Los árboles de la bóveda vegetal cambian su forma a lo largo del curso de su vida, dependiendo del entorno que les rodea. Las hojas se suelen hacer más pequeñas a medida que el árbol crece. En algunos casos, las hojas de los especímenes juveniles pueden ser casi diez veces más grandes que las de los adultos de la misma especie.

En el suelo del bosque pobre en nutrientes, muchas plantas como la Astrocaryum sciophilum, perteneciente a la familia de las palmeras, y del tamaño de una persona, recogen los residuos que caen de otras plantas mediante sus hojas con forma de copa para formar su propia reserva de compuestos orgánicos. En las pluvisilvas también viven plantas insectívoras, que recogen gran parte de sus nutrientes capturando animales —en especial insectos— con sus hojas. Entre las plantas insectívoras, están las plantas jarra, propias de Asia tropical. Los insectos se posan sobre sus hojas en forma de tubo y entonces resbalan hasta una cavidad, la jarra, situada en el tallo y llena de jugos digestivos. Allí se disuelve rápidamente el insecto y los nutrientes que contiene son almacenados por la planta. Las pluvisilvas albergan también a la mayor flor del mundo, la rafflesia gigante, conocida comúnmente como el lirio de los muertos. Llega a pesar 7 kg, con pétalos que se abren 1 m. Se conoce a esta flor por su olor pútrido. La planta emite un hedor a carne podrida para atraer a cierto tipo de moscas que son sus polinizadoras.

Las pluvisilvas suelen estar llenas de plantas trepadoras, como las palmeras rattan. Estas trepadoras gruesas y leñosas (llegan a tener 25 cm de diámetro), se encuentran frecuentemente uniendo árboles, ascendiendo hasta las copas y colgando de ellas. Trepando a los árboles, estas lianas exponen sus hojas y sus flores a la luz del Sol, a pájaros e insectos sin gastar la energía necesaria para construir sus propios sistemas de sustentación. Las epifitas, como el musgo, las bromelias y las orquídeas, crecen en los troncos de los árboles o en las intersecciones de las ramas. Como carecen de raíces permanentes en el suelo, las epifitas tienen que obtener sus nutrientes de otras plantas vivas, o captando el agua y la materia orgánica a medida que caen al suelo del bosque. Las bromelias pueden almacenar hasta 38 litros de agua en los tanques que forman con sus hojas superpuestas. Muchas de ellas viven armoniosamente con sus hospedadores, aunque algunas son menos benignas. Las plantas estranguladoras, que empiezan como epifitas, germinan en los árboles de la bóveda vegetal y mandan raíces hasta el suelo. A medida que crecen, estos parásitos envuelven a sus hospedadores hasta que literalmente los estrangulan, en cuyo momento se convierten en árboles propiamente dichos.

2   Animales

Casi el 90% de las especies animales de la pluvisilva son insectos, y de ellos la mayoría son escarabajos. Un solo árbol tropical puede albergar más de 150 especies de escarabajos. Como viven en lo alto de la bóveda vegetal, la mayoría de estos escarabajos y otras especies de insectos han burlado a los científicos hasta hace poco, cuando la tecnología ha permitido el acceso al estrato superior. Hasta el día de hoy, los científicos no están seguros de cuántas especies animales existen en el mundo, en buena medida porque sólo han identificado una pequeña parte de los millones (para algunos hasta 30 millones) de insectos que viven en el pluvisilva.

Entre los insectos más fascinantes, de entre los ya descubiertos, están las hormigas cortadoras de hojas, notables porque cultivan su propio alimento. Estas hormigas cortan las hojas de determinadas plantas y las llevan a sus nidos subterráneos, donde las fertilizan con saliva. Este cuidadoso proceso hace crecer un determinado hongo, que las hormigas recolectan y que es su única fuente de alimento.

En 15 km2 de pluvisilva puede haber hasta 100 especies diferentes de mamíferos. Estos animales ocupan cualquier nicho ecológico posible, desde las madrigueras en el suelo del bosque hasta las ramas de los árboles emergentes. La mayor parte de los mamíferos de la pluvisilva son nocturnos (activos durante la noche) o crepusculares (activos durante el amanecer o el anochecer), y pasan la parte calurosa del día durmiendo. De hecho, casi la mitad de los mamíferos de las pluvisilvas son murciélagos —mamíferos voladores notables por su actividad nocturna—, algunos mamíferos tropicales, como los gorilas, elefantes, tapires, agutíes y jabalíes habitan en el suelo, pero la mayoría, al igual que los insectos, prefiere las altas copas de la bóveda vegetal. Los habitantes de esta bóveda han desarrollado toda una panoplia de fascinantes características para sobrevivir en las ramas de los árboles. Por ejemplo, algunas selvas tropicales asiáticas son especialmente notables por animales con capacidad de planear. Solamente en Borneo hay más de 30 especies de mamíferos, reptiles y anfibios que pueden planear de un árbol a otro. Muchos monos tropicales de Centroamérica y Sudamérica utilizan sus colas especializadas, capaces de agarrar ramas, como un quinto miembro cuando trepan, comen o incluso juegan en las alturas de la bóveda vegetal.

El perezoso de tres dedos pasa la mayor parte de su vida indefenso, colgando boca debajo de las ramas de los árboles. Para despistar a los depredadores, sus movimientos son tan lentos que son prácticamente indetectables, incluso para los cautelosos jaguares. El perezoso además, ha desarrollado una relación con una planta tropical, que lo hace todavía más escurridizo: aunque tiene el pelaje pardusco, el perezoso se confunde con su entorno natural verde, porque un tipo particular de alga verde vive en su pelaje.

3   Interrelaciones entre plantas y animales

Como sucede con este tipo de alga y el perezoso, muchas plantas y animales de la selva tropical dependen unos de otros, incluso en mayor grado que en otros ecosistemas. Por ejemplo, el 90% de los árboles dependen de animales para dispersar sus semillas. En comparación, en otros tipos de bosque el 50% de los árboles o más, utilizan el viento para hacerlo. Estas relaciones entre plantas y animales son beneficiosas para ambos. Algunos animales protegen especies vegetales de sus depredadores mientras que las plantas proporcionan alojamiento, por ejemplo, muchas plantas tropicales como el árbol-serpiente, tienen estructuras huecas en sus tallos que las hormigas mordedoras usan como hogar. A cambio de un lugar donde vivir, las hormigas protegen a la planta, ahuyentando los posibles depredadores (plantas trepadoras o animales hambrientos) tan pronto como descubren su presencia.

En algunos casos, las especies son tan dependientes la una de la otra, que no pueden vivir por separado. Por ejemplo, todos los tipos de higuera dependen de una o más especies de avispa, y viceversa. Sin la tarea de polinización que llevan a cabo las avispas, las higueras no podrían reproducirse, y se enfrentarían a la extinción; y sin cobijo para sus huevos y larvas, a las avispas les aguardaría un destino similar.

5   VALOR ECONÓMICO

Las pluvisilvas son regiones increíblemente ricas en recursos naturales, en especial madera, minerales y petróleo, que alcanzan altos precios en los mercados internacionales. Muchos árboles de las selvas tropicales son muy apreciados por la durabilidad y belleza de su madera. La teca, el palo de rosa y la caoba son maderas duras que se utilizan para la confección de muebles y labores de ebanistería en todo el mundo. La teca, que resiste a la corrosión atmosférica, es muy apreciada también en la construcción naval. Los yacimientos de crudo y gas natural del Sureste asiático, golfo de Guinea y Sudamérica atraen a las multinacionales. Para muchos campesinos, las selvas tropicales ofrecen amplios terrenos para pastos o labores agrícolas. Las selvas tropicales agregan también una gran cantidad de animales exóticos, como loros y monos, que son muy valiosos como mascotas.

La gran diversidad de especies hace de las pluvisilvas hábitats muy apreciados para la experimentación de nuevas medicinas y cultivos agrícolas. Entre las drogas que han tenido su origen en la pluvisilva destacan las primeras variedades de la píldora anticonceptiva, sintetizada por primera vez a partir de batatas salvajes de Centroamérica; o medicinas muy especializadas, derivadas de la vincapervinca rosa de Madagascar, utilizada para el tratamiento de una variante poco habitual de leucemia. De las miles de plantas identificadas como portadoras de compuestos anticancerígenos, más de la mitad son propias de las pluvisilvas. Se llevan a cabo proyectos multinacionales de investigación en cientos de laboratorios de todo el mundo en los que se ponen a prueba plantas de la pluvisilva como tratamientos para muchas enfermedades, especialmente el cáncer y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Quizás el mayor beneficio obtenido de los bosques tropicales, sea, sin embargo, su papel como protectores de la vida en el planeta. Estos esenciales servicios ambientales incluyen el reciclaje de nutrientes esenciales como el nitrógeno y el fósforo, la absorción de dióxido de carbono procedente de la atmósfera, la regulación de temperaturas y precipitaciones, la protección de la erosión del suelo por arrollada, y su papel como albergadores de los polinizadores de las cosechas agrícolas. Se ha calculado que el valor económico de estos servicios sobrepasa cualquier otro uso posible de la tierra. Por ejemplo, los economistas estiman que los servicios ambientales de una hectárea de selva tropical costarricense tienen un valor de entre 1.300 y 2.700 dólares estadounidenses al año, mucho más que los beneficios que cualquier granjero podría obtener convirtiendo la tierra en pasto sembrado o en plantación.

6   PUEBLOS INDÍGENAS

La mayor parte de las pluvisilvas del mundo están habitadas, y lo han estado desde hace milenios, por pueblos aborígenes que dependen de las selvas para su subsistencia. Muchos pueblos indígenas viven en lo más profundo del bosque, en zonas a las que, incluso hasta hoy día, sólo se puede llegar a través de los ríos. Los antropólogos creen que pueden existir hasta mil culturas diferentes viviendo en las selvas tropicales del mundo. Entre muchos otros pequeños grupos, cabe destacar a los yanomami, los ashaninka y los cayapó en Sudamérica; los pigmeos baka de Camerún; y los dayak, penan y bentian de Borneo. Aunque cada grupo indígena posee una cultura y costumbres diferentes, todos comparten su dependencia del hábitat selvático en el que viven.

Las tribus indígenas poseen a menudo un gran conocimiento sobre las pluvisilvas, que incluye el uso medicinal de diferentes plantas, las costumbres de cría de los pájaros y los ciclos estacionales. Este conocimiento ha pervivido oralmente de generación en generación. Muchos pueblos indígenas recolectan frutos, nueces, leña, materiales de construcción de las pluvisilvas. La mayoría depende también de la agricultura a pequeña escala para alimentarse y proveerse de medicinas.

La mayor parte de los pueblos indígenas utilizan un método conocido como de rotación y barbecho, para lo que aclaran pequeñas manchas de bosque en las que cultivan plantas en huertos. A veces aclaran el terreno mediante la quema controlada. Conocido como cultivo por rozas, este método facilita el aclarado del bosque y libera rápidamente los nutrientes del suelo. Dado que los suelos de la pluvisilva son pobres en nutrientes, la producción cae en picado tras un par de años. Entonces, el huerto se abandona y se abre un nuevo claro en otra parte. Los pueblos indígenas han confiado en estos métodos agrícolas durante milenios. Antiguamente, los claros abandonados se regeneraban durante muchos años antes de ser cultivados nuevamente. Estas prácticas tradicionales no eran muy dañinas para la pluvisilva, debido a la gran extensión que ocupaban las pluvisilvas y a la exigüidad de las poblaciones indígenas.

En la segunda mitad del siglo XX, las tribus indígenas han sido superadas ampliamente en número por los colonos que han emigrado a la región. Atraídos por la tierra aparentemente desocupada, pequeños granjeros y rancheros amenazan la supervivencia de los pueblos indígenas y de su hábitat forestal. Las explotaciones madereras, las minas, y los yacimientos de gas y petróleo, han reducido también drásticamente el tamaño de las selvas tropicales en el mundo, y a medida que los bosques se hacen más pequeños, los pueblos indígenas son forzados a competir por el territorio que queda. En este escenario competitivo, incluso las prácticas de agricultura sostenible de antaño pueden causar un daño considerable al frágil ecosistema de la pluvisilva.

7   DEFORESTACIÓN

A pesar de su singularidad y de su extraordinario valor, las selvas tropicales están siendo destruidas y degradadas a un ritmo insostenible. Algunos científicos estiman que a principios de la década de 1990, las selvas tropicales estaban siendo destruidas a un ritmo de aproximadamente 28 ha por minuto, o lo que es lo mismo, 14 millones de hectáreas al año (una superficie similar a la del estado de Wisconsin). Esta cifra, que suponía una disminución respecto de la década anterior, cuando se destruyeron 16 millones de ha al año, fue debida a una menor tasa de deforestación en la Amazonia a principios de la última década del siglo. Sin embargo, fotografías tomadas por satélites, indican que a finales de la década de 1990 volvió a incrementarse la destrucción de la Amazonia. En las últimas tres décadas del siglo XX, cerca de 5 millones de km2 han sido talados, lo que supone el 20% de las selvas tropicales del mundo. En este tiempo, la deforestación de Asia tropical llegó al 30%. Las altas tasas de deforestación son seguidas inevitablemente por tasas alarmantes de extinción de especies vegetales y animales, porque la mayoría de las especies de la pluvisilva no pueden sobrevivir fuera de su hábitat. Algunos científicos estiman que se extinguen docenas de especies de la pluvisilva cada día.

Las causas de la deforestación varían según las zonas, pero algunas tendencias parecen ser comunes en todas las pluvisilvas. Las compañías madereras que buscan valiosas especies tropicales o, menos a menudo, las compañías petrolíferas en busca de más pozos, suelen ser las primeras en llegar a un área remota de la pluvisilva. Si se les deja crecer durante unas pocas décadas, algunos bosques talados pueden regenerarse, pero en general esto no sucede así: las carreteras construidas por las madereras proporcionan acceso a los campesinos sin tierra para llegar a esta nueva zona, así como para transportar sus cosechas al mercado. Por cada kilómetro de carretera construida a través de un área forestal, entre 4 y 24 km2 de bosque son talados y colonizados.

Una vez que los leñadores abandonan el territorio, les sigue un típico ciclo de destrucción. Cuando llegan los campesinos sin tierra, aclaran el terreno para sembrarlo. Los pobres suelos tropicales producen escasas cosechas, especialmente después de un par de años. Entonces, los campesinos venden sus tierras a los rancheros de ganado o a los propietarios de grandes plantaciones. Después de que se han agotado los nutrientes y los suelos han sido compactados por el ganado, las tierras son abandonadas completamente yermas. El bosque tropical no se regenera fácilmente en tales territorios sin ayuda humana. Mientras tanto, los campesinos y los rancheros se marchan en busca de un nuevo territorio, al cual se puede acceder por la acción de los madereros y en donde el ciclo empieza de nuevo.

8   CONSERVACIÓN DE LA PLUVISILVA

Desde la década de 1970 se ha asistido a la creación de un número cada vez mayor de organizaciones nacionales e internacionales destinadas a promover la conservación de la pluvisilva. En los últimos años, se han utilizado principalmente dos enfoques: la protección estricta y el desarrollo sostenible. El primero, la protección propiamente dicha a través de parques nacionales y reservas naturales, se ha convertido en un elemento esencial para la conservación de la biodiversidad. Con este método de conservación, se aíslan sectores enteros de selva y se regula estrictamente su uso. Las áreas protegidas son especialmente importantes para preservar las pluvisilvas más emblemáticas desde un punto de vista biológico, es decir, aquellas selvas con una diversidad de especies excepcionalmente alta o con muchas especies endémicas. Así, en los últimos 20 años del siglo XX, el número de parques nacionales en los países tropicales se ha incrementado considerablemente y a comienzos del nuevo milenio aproximadamente el 5% de todos los bosques estaba sujeto a algún tipo de protección. Organizaciones internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Mundial para la Naturaleza han lanzado una campaña para que todos los países del mundo en vías de desarrollo protejan el 10% de sus bosques para final de siglo.

Sin embargo, proteger esas áreas es caro, e incluso imposible en algunas zonas. Las comunidades que viven cerca de las selvas tropicales necesitan de ellas para alimentarse. Cuando se les prohibe que usen la selva, se les reducen las posibilidades de subsistencia. Para aminorar estos efectos, se han desarrollado programas que proporcionan alternativas económicas sostenibles al uso destructivo de la tierra.

Una alternativa en algunas selvas es la tala sostenible, en la que los árboles son seleccionados cuidadosamente para aminorar el impacto sobre el ecosistema. Otras comunidades cosechan y venden productos biológicos, como semillas vegetales muy valiosas (nueces tagua o nueces de Brasil), en tanto que otras se dedican a la producción y comercialización de medicinas y drogas para fortalecer y diversificar sus economías. Otra alternativa cada vez más popular son las granjas dedicadas a la cría de bellas mariposas tropicales. En muchas comunidades situadas en áreas de pluvisilva ha proliferado la actividad ecoturística (basada en un tipo de turismo dedicado al estudio de la naturaleza y a la práctica de actividades al aire libre que tienen un impacto ecológico mínimo) como medio para atraer recursos económicos preservando a la vez su frágil ecosistema tropical.

 

 

 

 

 

 

 

 

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